Historia de Acemelia
Acemelia nos guía a través de un ritual de cuidado de la piel y el cabello para mantenerlo bello de forma simple y en consonancia con la naturaleza.

Acemelia es un acrónimo de Aceite y Camelia que muestra claramente el amor que tenemos por este aceite de belleza. Un maravilloso aceite empleado desde hace siglos en Japón y que no deja indiferente al quien lo prueba.

La exuberante floración de las camelias en Galicia, inspiró a Acemelia a traer hasta nuestros días una tradición milenaria de Japón, el ritual SAHO. En dicho ritual juega un papel imprescindible la planta más bella de Galicia, encargada de iluminar y dar brillo a nuestros jardines en los duros meses de invierno igual que lo hace su aceite sobre nuestra piel.

Acemelia nos guía a través de un ritual de cuidado de la piel y el cabello. Este ritual de belleza japonés marca una forma de cuidar el cuerpo y mantenerlo bello de forma simple y en consonancia con la naturaleza.

Cultivando esta sabiduría, Acemelia traslada el antiguo ritual de belleza de las Geishas hasta nuestros días y explica cómo consiguen las japonesas actuales una piel perfecta, uniforme y sin manchas, como la porcelana. En estos rituales de belleza las propiedades del aceite, extraído de las camelias que crecen en Galicia, juegan un papel imprescindible.

En un mundo en continuo cambio, en el que el estrés, la contaminación y las condiciones climáticas dañan la piel, Acemelia defiende la belleza sin prisas, en armonía con el paso del tiempo, de la mano de hábitos de vida saludables y de cosméticos naturales como el Aceite de Camelia, que hidrata la piel desde las capas más profundas, mejorando su nutrición.

En este ritual ancestral, simple pero efectivo, el empleo de Aceite de Camelia para la limpieza, hidratación y nutrición es la base para alcanzar una piel sana y resplandeciente. Es un culto a la estética.

Huyendo de las utopías y de las prisas, Acemelia apuesta por tratamientos que buscan el equilibrio entre mente, cuerpo y alma. Es el momento de lo holístico, de tomarnos nuestro tiempo y elegir cosméticos saludables con los que mimarnos y sentirnos bien, donde la clave es “prevenir mejor que curar” mediante el uso de productos orientados a la prevención y al cuidado continuo que, a largo plazo, son mucho más beneficiosos para el cuidado de nuestra piel.

 

 

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